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En la actualidad uno de los temas más tratados en la literatura económico-deportiva es la posiblesalida a bolsa de alguno de los clubes pertenecientes a la Liga de Fútbol Profesional. Mientrasque prácticamente la totalidad de las grandes ligas europeas de fútbol cuenta con alguno de susclubes cotizando en bolsa, en España no existe ninguno. En nuestro trabajo analizamos laexperiencia de algunos países que ya tienen representación futbolística en sus mercados devalores y que nos pueden servir como referencia para la posible futura cotización de los clubesespañoles. Asimismo, a partir de las opiniones de expertos, analizamos los factores principalesque afectarán tanto en la salida a bolsa como en la formación del precio de las acciones de unclub de fútbol. La liga de fútbol española está pasando por uno de sus peores momentos en cuanto afinanciación se refiere. Los equipos “adornan” sus balances con elevadísimos niveles deendeudamiento, lo que junto a una enorme dependencia de los contratos televisivos hacen denuestra liga una de las menos saneadas de Europa.En los últimos años, a pesar de la desigual capacidad de demanda de los diferentesclubes que forman la liga española, los presupuestos de todos los clubes han dado un enormesalto cuantitativo. La Tabla 1 nos muestra estos incrementos que, en algunos casos, han llegadoa superar un 400%. Desde la aparición de las plataformas digitales en 1996, el dinero de la televisiónrepresenta el 50 por ciento de los ingresos de los clubes, pasando de repartirse 42 millones deeuros a 240 millones por temporada. Pese a estos elevados ingresos por derechos deretrasmisión, en la temporada actual parece que, salvo los dos grandes clubes, el resto seencuentran sumidos en una honda depresión económica, con elevadísimos niveles de deuda, unasituación que se ha visto reflejada en los escasos movimientos del mercado de fichajes. Tal ycomo podemos observar en el Gráfico 1, prácticamente la totalidad de los equipos poseendeudas, superando muchos de ellos los 40 millones de euros. Esta crisis también ha afectado a las plataformas digitales, puesto que sustentar estebaile de millones les ha originado grandes pérdidas, no sólo en España sino también en el restode Europa. Los gigantes digitales se resquebrajan debido a las pérdidas procedentes del fútbol, ytodo esto ocurre cuando, en España, hay que negociar el nuevo contrato televisivo con unasplataformas digitales, ya fusionadas, escarmentadas por las cuantiosas pérdidas que se vienenproduciendo sistemáticamente desde la firma del contrato con los clubes españoles y que sevieron incrementadas de manera considerable con la compra de los derechos de emisión delúltimo mundial de fútbol. La Bolsa de Londres ha sido la primera en acoger equipos de fútbol. Actualmentecotizan en ella clubes de la Premier League (Manchester United, Sunderland, Aston Villa,Bolton, Charlton Athletic, Leeds United, Southampton, Tottenham, Birmingham, WestBromwich Albion, Newcastle y Chelsea), y otros de la First Division admitidos a cotización(Millwall, Leicester City, o Sheffield United, entre otros). Además podemos encontrar clubes deotras ligas, como el Celtic de Glasgow o el Heart of Midlothian.El primer club en cotizar fue el Tottenham Hotspur, en octubre de 1983; sin embargo, esen la segunda mitad de la década de los noventa cuando se han producido la mayoría de lassalidas a bolsa. El caso más citado a lo largo de la literatura económica-deportiva ha sido el delManchester United, que efectuó su salida en junio de 1991, colocando el 38% de su capital a unprecio de salida de 3,58 libras la acción. Desde su entrada en la bolsa ha multiplicado su valor yla financiación conseguida le ha permitido realizar fichajes de categoría, ganando numerosostítulos tanto británicos como europeos; a su vez, los ingresos publicitarios y de merchandasinghan aumentado considerablemente, provocando mejoras en los beneficios alcanzados. Todo ellohace del Manchester el paradigma de una salida a bolsa exitosa, convirtiéndose en un ejemplopara el resto de clubes. El análisis que nos hemos planteado se enmarca en la actual situación de crisiseconómica en el sector de las entidades de fútbol profesional. El alto nivel de endeudamiento,junto con la gran dependencia de los contratos televisivos, obliga a los clubes a buscaralternativas financieras para hacer frente a sus necesidades más inmediatas. En este contexto lasalida a bolsa ha sido una de las opciones más discutidas en los últimos años; por un lado, hasupuesto la solución a los conflictos financieros planteados en otros sectores que, al igual que eldeportivo, no tenían precedentes en el mercado (textil, nuevas tecnologías,...), pero por otrolado, las particularidades del negocio del fútbol han provocado las reticencias de unos y elescepticismo de otros en cuanto al potencial éxito de esta vía de obtención de recursos. Encualquier caso, en este debate hay determinados aspectos sobre los que parece existir un amplioconsenso entre los expertos del mundo bursátil. En el plano normativo, la legislación en materia deportiva en nuestro país no parecepresentar grandes diferencias con la de otros países en los que ya el fútbol está presente en losmercados financieros. Tras la puesta en vigor de la actual Ley del Deporte, la mayoría de losclubes adoptaron la forma jurídica de SAD que, inicialmente, les permite el acceso al mercado.Son precisamente las exigencias de admisión e información de la bolsa de valores las que frenanese planteamiento y lo convierten, al menos por el momento, en una utopía. En la situación en laque actualmente se encuentran los clubes, el cumplimiento de los requisitos para la cotizaciónque establece la CNMV (balances saneados, determinadas cuantías de beneficios en añosprecedentes, transparencia informativa,...) se convierten en un condicionante difícil de superar. |
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